Caminemos a la Luz

Por Obispo Peggy A. Johnson

La estación de Adviento está a la puerta y otra vez escuchamos la vieja historia del nacimiento de Jesús predicha por los profetas. Los profetas nos dieron instrucciones de cómo prepararnos para este Emanuel, Dios que viene a estar con nosotros.

Al comenzar esta estación me deleito en las palabras de Isaías quien nos llama “caminemos a la luz del Señor.” (Isaías 2:5) ¿Cómo hacemos esto? Los profetas nos proveyeron un mapa para nuestra jornada de Adviento.

Aprendamos del Señor  

Primero, aprendemos del Señor. Isaías 2:3 nos llama a “Vengan, subamos al monte del Señor, al templo del Dios de Jacob, para que Él nos enseñe sus caminos, y podamos andar en sus senderos.” Estudiando la Palabra de Dios con intencionalidad, porque es lámpara que alumbra nuestra senda. (Salmo 119:105)

Envuélvase en un Estudio Bíblico de Adviento o devocional y separe tiempo durante esta estación para reflexionar qué significa personalmente la venida del Señor. Considere qué Dios quiere que usted haga al respecto. 

Envuélvase en el plan de salvación de Dios para el mundo.

Segundo, considere como su fe es parte del plan maestro de Dios para el mundo. Isaías habla de que todas las naciones vendrán al santo monte del Señor. (Isaías 2:2) Dios quiere alcanzar a toda la humanidad, no solamente a los hijos de Israel. Su plan siempre ha sido la salvación de todo el mundo. Y su alcance inclusivo debe ser nuestro también. 

¿Dónde usted y su iglesia se envuelve en misión? Estoy orgullosa de IMU por sus increíbles ministerios que alcanzan y abrazan vidas alrededor de E.U. y globalmente, incluyendo mas de 300 misioneros y misioneras sirviendo a 60 países, operando 300 hospitales y clínicas MU. También ayudamos a aliviar el sufrimiento humano a través del Comité de Alivio, UMCOR, en lugares donde hay necesidades y desastres naturales. 

Tenemos instituciones educativas alrededor del mundo que para muchas personas es la única fuente formal de educación y desarrollo. Nuestra participación en desarrollo de iglesias y agricultura ha dado luz y vida a millones. Apoyamos estos esfuerzos en general a través de nuestra aportación monetaria a la conexión. También apoyamos proyectos específicos, misionales, y preocupaciones a través de dar a “Advance”. 

Pero ¿Qué del alcance en su iglesia local? Al caminar en la luz, ¿Quién se queda en la sombra? ¿Está la diversidad de su comunidad reflejada en su congregación? ¿Están las personas que hablan otro lenguaje y otras culturas, y personas con discapacidades experimentando su hospitalidad y bienvenida? ¿Están viendo a todas las personas como resonancia a la pregunta de Ministerios Discipulares de la IMU?

No se enfoquen en personas que vienen a su iglesia. Vayan a la comunidad y sean un buen catalítico en las escuelas, negocios, en foros públicos, facilidades de salud, y en otros escenarios. Podemos caminar en la luz y ver los rostros de Cristo en aquellas personas que tienen necesidad cuando ministramos entre ellas en amor. Entonces descubriremos el verdadero significado de la Navidad. 

Practiquemos el Plan de Paz de Dios

Finalmente, ¡practica el plan de paz de Dios! Isaías proclama que “El Señor juzgará entre las naciones y decidirá los pleitos de pueblos numerosos. Ellos convertirán sus espadas en arados y sus lanzas en hoces. Ningún pueblo volverá a tomar las armas contra otro ni a recibir instrucción para la guerra.” (Isaías 2:4)

Todos estamos de acuerdo en que el fin de la guerra y la lucha en el mundo seria algo maravilloso. Existe un numero catastrófico de muertes y destrucción en este planeta debido a la violencia. En el plan de paz de Dios es Dios quien resuelve toda contienda y no las personas con sus armas, sus herramientas letales de terror.

Las herramientas de paz de Dios son perdón y reconciliación. Cuando humildemente nos sometemos al plan de Dios, ¡la paz cambia! Comienza en nuestro interior. No culpamos a la guerra alrededor del mundo y no guardamos resentimiento ni enfado hacia las personas en nuestra vida.

La paz en el mundo comienza con nosotros. ¿Con quien necesitas reconciliarte? Esto conlleva arduo trabajo y la voluntad de tomar la responsabilidad de hacer las enmiendas necesarias, aun cuando no tenemos la culpa. 

Finalmente, la paz viene a través de la justicia, los profetas del Antiguo Testamento nos amonestaron al gritar por justicia en cada página. Cuando los derechos humanos están disponibles para todas las personas, “Entonces el lobo y el cordero vivirán en paz, el tigre y el cabrito descansarán juntos, … En todo mi monte santo no habrá quien haga ningún daño.” (Isaías 11:6) En términos humanos, estamos llamados para advocar por los derechos humanos y la dignidad de todas las personas. 

Persigamos Valientemente la Justicia 

Recientemente vi la película “Harriet”, la historia verídica de Harriet Tubman, quien escapó de la esclavitud, y se convirtió en abolicionista y heroína de la Guerra Civil. Ella liberó a cientos de esclavos por su increíble valentía y pasión por la justica humana.

Me enfurecí con la actitud del cruel dueño de esclavos blanco en la película. Y admire las personas blancas, que con consciencia social se unieron a en la batalla de la abolición. Ellas caminaros en la luz; pero su senda no fue fácil.

Ellos estaban violando la ley al ayudar a los esclavos a escapar. Estaban poniendo sus vidas y la de sus familias en riesgo. Algunos fueron asesinados, otros perdieron todo.  Mientras tanto, algunas iglesias que estaban mal guiadas predicaban que la esclavitud era voluntad de Dios, cuando citaban inciertamente las escrituras en el Nuevo Testamento. (Efesios 6:5, Colosenses 3:22, Tito 2:9, 1 Pedro 2:18)

Me pregunte: ¿Hubiera yo arriesgado mi vida y seguridad por los derechos humanos de los esclavos en aquel entonces? Quisiera pensar que sí, pero honestamente tendría que revisar mi corazón.

Aun hoy, es un negocio riesgoso el hablar por los oprimidos, sean ellos los inmigrantes indocumentados y refugiados, las personas que son victimas de traficantes y esclavos para sexo o trabajo en nuestras comunidades, personas que no pueden obtener seguros de salud, o las personas homosexuales en Pensilvania a quienes se les niegan sus derechos humanos en su totalidad.     

La justicia es un negocio riesgoso. La paz llega a un alto precio. Reflexionemos y busquemos lo que Dios quiere que hagamos personalmente en el área de ser pacificadores.  

Durante esta estación de Adviento, sean bendecidos y también sean de bendición. Caminen en la luz de Cristo y compartan la luz con otros. Solamente así experimentaremos el verdadero significado de la Navidad con todo el gozo, paz, amor y esperanza.